¿CUAL ES TU CIENCIA?

viernes, 13 de junio de 2014

Álbum de familia en el ADN.

¿Cómo eran tus antepasados hace milenios? ¿Pertenecían a una pequeña comunidad? ¿Eran cosmopolitas? ¿O tal vez vivían en grupos aislados? La respuesta se haya en un nuevo test genético desarrollado por científicos de la Universidad de Edimburgo (Reino Unido), según revela un estudio publicado en Public Library of Science (PLoS). 

Al parecer este test es capaz de determinar la procedencia de los antepasados y las características de las comunidades en las que vivían hace decenas de miles de años. A través de esta prueba también se puede detectar si los padres de una persona o sus ancestros tenían algún tipo de vínculo familiar, por ejemplo, si procedían de una comunidad en la que el matrimonio entre primos hermanos de la misma sangre era algo normal. Este nuevo descubrimiento permitirá identificar aquellas poblaciones donde una escasa diversidad genética puede incrementar el riesgo de ciertas enfermedades genéticas, como la fibrosis quística o la distrofia muscular.
Según el doctor Jim Wilson, "lo interesante de estos resultados es que se demuestra que nuestros genes están registrando la historia de las migraciones en nuestra población". "Es como un archivo que se escribe en forma de código genético, de manera que podemos entender la manera en que nuestras poblaciones se han desarrollado desde un pasado lejano", añade.



Más diversidad en África, menos en Sudamérica


Los investigadores estudiaron el ADN de más de 1.000 personas de 51 grupos étnicos, incluidas comunidades amazónicas, europeas y de las islas del Pacífico, e identificaron a aquellos que habían heredado una copia idéntica de material genético de sus progenitores. Esta condición se llama homocigosis, e indica que el padre y la madre del individuo tienen un antepasado común.

En la resolución de las pruebas se constató que la población nativa de Sudamérica tenía el porcentaje más alto de ADN compartido, lo que sugiere que esas comunidades fueron pequeñas y vivieron en condiciones de aislamiento durante muchas generaciones. Por el contrario, las comunidades africanas presentaban el menor grado de similitud genética, lo que indica que fueron poblaciones más amplias y diversas. Los investigadores consideran que el caso de África se explica por el hecho de que los seres humanos se originaron en ese continente y de que, por lo tanto, son los que más tiempo han tenido para diversificar su carga genética.

"Uno recibe trozos de ADN que son idénticos entre la madre y el padre, y si realmente se tienen grandes trozos idénticos esto demuestra que los padres son familiares cercanos", explica Wilson, que asegura que también recibimos fragmentos más pequeños y más antiguos, "de los últimos 50.000 años, de cuando la población se expandió desde África". En definitiva, según el investigador, "en algún punto del pasado estuvimos todos relacionados y esa es la razón por la que tenemos estos trozos de ADN que son iguales, la única diferencia es lo grandes y numerosos que son esos trozos de herencia genética".

Por Andrea Rodríguez Martínez. 

La vacuna española de la tuberculosis supera las primeras pruebas de seguridad


   Hay en desarrollo 12 nuevas vacunas preventivas (para evitar contraer la enfermedad) contra la tuberculosis. Pero una de ellas es diferente. No solo porque tenga participación española, sino porque responde a un desarrollo original. En lugar de tratar de mejorar los fármacos actuales (basados en cepas de Mycobacterum tuberculosis de vaca, de eficacia variable) se ha recurrido a una cepa humana, viva y atenuada. Los impulsores del fármaco han presentado los primeros resultados del ensayo clínico en humanos, limitados de momento a evaluar su seguridad, y los resultados han sido positivos. Se ha probado en 36 voluntarios.
   Esta es la primera etapa para lanzar el medicamento al mercado —tras los ensayos en animales—, un camino que puede tardar 10 años.
Los 36 participantes se dividieron en tres grupos en función de la dosis que se les ha administrado (1.000, 10.000 y 100.000 bacterias atenuadas). En las primeras pruebas el fármaco se ha mostrado seguro y muchos especialistas han asegurado que estas vacunas son de las más seguras.
   Este es el comienzo de un camino que empezó hace unos 20 años que empezaron a recorrer en el Instituto Pasteur de París.  La vacuna actual de la tuberculosis es el bacilo Calmette-Guérin (BCG), desarrollada en 1920 y basado en un bacilo bovino. Es activa contra modalidades peligrosas de la enfermedad, como la meningitis tuberculosa, pero no ante la forma más común, la respiratoria, con tasas de protección muy variables (entre el 0 y el 80%)

   Todos los desarrollos posteriores del fármaco se han centrado en mejorarlo añadiendo adyuvantes para potenciar este mismo bacilo. Sin embargo, esta vez acudieron a una cepa humana obtenida de un enfermo de un brote de tuberculosis resistente que se produjo en España en 1993. Es una cepa modificada, a la que se le han introducido dos modificaciones genéticas para atenuar su virulencia mientras mantiene la capacidad de activar el sistema inmune para proteger respecto a la modalidad la respiratoria. Esta nueva cepa, denominada MTVAC, se administraría a los recién nacidos.
   Por ello, la siguiente etapa del ensayo clínico consiste en repetir la administración de la vacuna en sus tres modalidades en 36 bebés para comprobar si es igual de segura en la población a la que se dirige el medicamento. Más adelante, en el caso de que todo fuera bien, llegaría el momento    de ajustar la dosis, ver de nuevo la seguridad que ofrece, la capacidad de protección que confiere y probar la eficacia en la eficacia del medicamento. Para ello, habrá que esperar unos siete meses, momento determinante para acelerar el proceso o no.
    Si los resultados volvieran a ser positivos, tras medir la eficacia en un grupo de 3.000 niños en una zona donde la enfermedad fuera endémica —los impulsores del fármaco se plantean hacerlo en Sudáfrica—, el paso siguiente sería comprobar la capacidad inmunogénica a mayor escala. Es entonces cuando se disparan los costes del desarrollo del producto.

   Un tercio de la población mundial está infectada de tuberculosis, aunque la mayoría no desarrolla la enfermedad. Más de dos millones de personas mueren al año por el Mycobacterum tuberculosis, según los datos de la Organización Mundial de la Salud.

Por Andrea Vega Refojos.

Pierde peso de una forma pestilente.

 Por un lado, el mundo desarrollado nos atiborra con alimentos engordantes y, por otro, nos presiona para que luzcamos cuerpos esculturales. ¿Cómo comprender tan gigantesca paradoja? Haré algo a
lo que ningún tertuliano español se atrevería: reconocer que no tengo la menor idea.

    Podría esconder mi ignorancia y atormentarles con una catarata de abstrusas teorías al respecto, pero me apetece más contarles el último método de adelgazamiento que he descubierto. Una frivolidad, vale, pero significativa de cuán locos (¿o geniales?) pueden llegar a ser los inventos para perder peso. Se trata de un espray llamado Stink Yourself Slim, cuyo olor a culo de mofeta te quita de inmediato las ganas de comer. ¿Te odias a ti mismo al verte devorando una bolsa XXL de Doritos? Chorrazo de Stink Yourself Slim. ¿Te levantas por la noche a atracar el armario de las galletas? Nada te ocurrirá si lo has fumigado antes con Stink Yourself Slim. ¿Te has fumado un porro y tienes munchies de vacaburra? Entonces puedes esnifar el Stink Yourself Slim directamente del bote.

    Si el pestilente aerosol fascina como producto, su inventora no se queda atrás. Alex Fontaine es una empresaria de origen inglés de mediana edad con aspecto de haberle pegado al frasco como una empresaria inglesa de mediana edad. Según cuenta en su web (www.stinkyourselfslim.com), dejó el drinqui en 1999, pero no así el chocolate, los pasteles y todo lo que llevara varios kilos de azúcar. Habiéndose puesto como un elefante marino, trató de bajar kilos con batidos, pastillas, hipnosis, electrodos, campamentos para gordinflas “e incluso un tanque de flotación con música de ballenas” (¿ein?). Nada funcionó, y encima su problema fue a peor porque tomaba medicinas para el trastorno bipolar —la mujer lo tenía todo— que le encendían aún más el apetito.

    Su epifanía llegó en una fiesta en un pueblo en la que se sirvió un estofado tan maloliente que a Fontaine, por primera vez en su vida, se le cerró el estómago. Entonces tuvo la idea de replicar la experiencia con un spray fétido que sirviera para reprimir el picoteo y los atracones, y un año y medio después lo lanzó tras haber perdido 10 kilos en las pruebas con el producto. No sé si comprar su relato, y desde luego el pelo a lo Susan Sontag que me lleva, imitando al de las mofetas, no estimula mi credulidad. Pero considerando que el ser humano desarrolló su rechazo a ciertos olores como forma de evitar las comidas potencialmente dañinas, me pregunto si esta señora no está tan loca como parece.


Mikel López Iturriaga.

Por Alba Fernández Docampo.

"La Bestia" se acercó a la Tierra.

   Su nombre no es casual. El asteroide bautizado como “la Bestia” tiene aproximadamente 325 metros de diámetroy fue descubierto hace tan sólo dos meses. El hecho de que un asteroide de esta magnitud haya pasado desapercibido por los astrónomos ha desconcertado al mundo científico.

   El asteroide en cuestión, 2014 HQ124, pasará cerca de nuestro planeta este mismo fin de semana, pero no hay riesgo de colisión. Este enorme asteroide, similar al de un portaaviones de case Nimitz, se moverá a 14 kilómetros por segundo; es decir, 17 veces más rápido que el tiro de un rifle.

   El momento en el que pasó más cerca del contorno espacial de la Tierra fue el pasado domingo 8 de junio a las 05.56 GMT, según informa el proyecto observatorio Slooh y nos bordeó aproximadamente a tres veces la distancia entre la Tierra y la Luna.

   Este enorme asteroide fue descubierto hace tan sólo dos meses, el pasado 23 de abril, por el Explorador Infrarrojo de Campo Amplio (WISE), el telescopio de la NASA. A pesar de haberse descartado u
n impacto, si lo hiciera, sería comparable al despliegue de energía de una bomba de hidrógeno.

¿Han encontrado los científicos la clave para adelgazar?



   Los científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington reclutaron a cuatro pares de mujeres que eran gemelas con edades entre 21 y 32 años. Una mujer de cada par era obesa, la otra tenía un peso corporal saludable. Esta disparidad de peso ocurre en aproximadamente un 6% de los gemelos en el planeta.
   Después, los investigadores recolectaron las heces, que contenían una gran cantidad de microbios intestinales de estas mujeres, y consiguieron obtener una estrujadura que representaba la flora intestinal única de cada mujer. A través de una serie de pruebas, los científicos investigaron lo que sucedió al trasplantar esas estrujaduras en los intestinos de los ratones que no tenían microbios.
Los autores del estudio descubrieron que los ratones permanecieron delgados cuando recibieron trasplantes fecales de las mujeres delgadas, pero empezaron a cobrar volumen cuando las muestras procedían de las mujeres obesas. Las pruebas revelaron que un tipo de microbio, de la familia bacteroides, era más abundante en los intestinos de las mujeres delgadas y protegía a los roedores de ponerse gordos.

   En un siguiente experimento, los ratones con los microbios de las mujeres delgadas compartían una jaula con los roedores que tenían los microbios de las mujeres obesas. Debido a la inclinación de los ratones por la coprofagia -la ingestión de heces-, tal convivencia provocó una mezcla de los microbios intestinales.
Después de que los ratones habían convivido 10 días juntos, los obesos empezaron a adelgazar. Pero esto solo ocurrió cuando los animales fueron alimentados con una dieta saludable alta en fibra y baja en grasas saturadas. Cuando la dieta contenía mucha grasa y poca fibra, surgieron los problemas 

Por Andrea Vega Refojos.

Cinco pruebas y tratamientos innecesarios contra el cáncer.


   El cáncer es una enfermedad que, la mayoría de las veces, se trata de forma combinada y que requiere de una difícil decisión por parte de los facultativos y sus pacientes. Existen distintos tratamientos y muchas opciones; algunos son contrastados y otros solo intentos; algunos son nuevos y experimentales, pero hay otros a los que se recurre habitualmente pero que se ha demostrado que no son beneficiosos para los enfermos, según concluye la lista de los cinco tratamientos y pruebas del cáncer cuyo su uso no es beneficioso o no está justificado en algunos casos, publicada por la Sociedad de Oncología Americana (ASCO).

   “Cómo médicos tenemos la responsabilidad de dar al paciente el mejor cuidado del cáncer posible. Esto significa que debemos ser responsables y eliminar de estas opciones pruebas que superan en riesgo a los beneficios, y asegurarnos que la elección que hemos tomado es la que refleja la mejor evidencia”, explican en un comunicado.

   La primera de las normas establecidas por la ASCO es “no recetar un medicamento contra las náuseas y los vómitos a los enfermos que se están sometiendo a una quimioterapia y que no tiene estos efectos secundarios”. En segundo lugar, la asociación recomienda no usar tratamientos combinados a no ser que el “enfermo necesite un alivio urgente de sus síntomas”.

   Usar más de un tipo de quimioterapia, pone como ejemplo la ASCO, para tratar un cáncer de mama con metástasis -que afecta a más órganos- ha demostrado no tener ninguna relación con la supervivencia del paciente. “Por el contrario, puede tener un efecto muy negativo en la calidad de vida del mismo”. “Recomendamos usar las diferentes quimioterapias de forma secuencial, una tras otra. Salvo en los casos en los que el paciente padece un gran dolor o su enfermedad pone en riesgo su supervivencia; solo entonces, la combinación de tratamientos está justificada”.


   Como tercer punto, la ASCO recomienda no utilizar pruebas de tecnología avanzada -como los escáneres, entre otras- para vigilar una posible recidiva en los pacientes que han sido tratados con anterioridad o en aquellos que no presentan ningún síntoma de cáncer. “El uso de estas tecnologías no ha demostrado mejorar ni la supervivencia ni el desarrollo de la enfermedad, y puede ocasionar falsos positivos o exponer al paciente a una radiación innecesaria”, señalan los expertos.

   El cuarto punto hace referencia al PSA (análisis del antígeno prostático específico), prueba para detectar el cáncer de próstata y muy polémico en el país debido a la gran cantidad de falsos negativos que arroja, ya que muchos expertos la desaprueban. “Creemos que no se debería someter a esta prueba a un paciente que tenga 10 años de esperanza de vida o menos”, explican. Por último, la ASCO explica que no “hay que usar terapias dirigidas contra un defecto genético específico, a menos que las células tumorales de un paciente contengan un biomarcador que pueda responder positivamente a la terapia”.

   Estos tratamientos pueden tener un gran valor, pero sólo cuando se usan para tratar cánceres que son causados por una mutación específica. El uso de estos medicamentos en pacientes sin estos biomarcadores no sólo aumenta el coste de la atención, sino que puede causar efectos secundarios negativos.


    El tratamiento del cáncer de EE UU, a pesar de ser un pequeño porcentaje del presupuesto total dirigido a la salud en el país, se estima que crecerá en los próximos años, pasando de 125.000 millones de dólares en 2011 a 158.000 millones de dólares en 2020. “Nuestra creencia es que los médicos y los pacientes deben participar en una programa que sea sostenible entre los beneficios y las evidencias haciendo del tratamiento el más eficaz posible”, concluyen los autores del informe.

Por Alba Fernández Docampo.


Los diplodocus no ponían los huevos en un sólo nido.

  los mayores dinosaurios que caminaron sobre la Tierra ponían huevos muchos más pequeños de lo proporcional a su gran tamaño.
Un grupo de biólogos y paleontólogos de las universidades británicas de Lincoln y Saint Andrews, y de la universidad norteamericana George Mason (Virginia), ha estudiado las causas por las cuales

  Y es que los dinosaurios, especialmente los saurópodos (entre los que se cuenta el diplodocus), destacaban por sus descomunales dimensiones. Por eso intrigaba a los científicos el hecho de que tanto los huevos como el nido donde realizaban la puesta fueran tan reducidos.

  Según esta investigación publicada en la revista Paleobiology, el tiempo de incubación que necesitaban los embriones de los saurópodos para desarrollarse debió suponer una importante limitación que podría explicar la incógnita.


  Analizando datos de la puesta de huevos de aves y reptiles actuales, los científicos calcularon que el tiempo de incubación en nidos subterráneos de los dinosaurios, desde la puesta hasta la eclosión, duraría entre 65 y 82 días. Lo que se traduce en más oportunidades para los depredadores, que unido a las relativamente bajas temperaturas en los lugares de la puesta, habrían sido factores importantes para limitar el tamaño de cada huevo y del nido en conjunto.

 Si los huevos hubieran sido mayores que los que hay en el registro fósil, la eclosión habría sido más fácil, pero también habría atraído a más depredadores durante la incubación.

 Charles Deeming, de la Facultad de Ciencias de la Vida de la universidad de Lincoln, piensa que
 “los largos periodos de incubación de los saurópodos debieron producir una alta mortalidad por depredación. Por eso creemos que las hembras ponían los huevos en nidos pequeños, posiblemente repartidos en sitios distintos, como una estrategia adaptativa para defender a la futura prole de los depredadores”.

  El profesor Ruxton, de la Facultad de Biología de la universidad de Saint Andrews, añade que “las aves actuales con huevos más grandes, que son las avestruces, incuban durante 42 días, y en ese tiempo, muchos son devorados por otros animales. Un avestruz pesa unos 100 kilos y pone huevos de un kilo y medio. Un dinosaurio saurópodo debía pesar 50 veces más, pero sus huevos solo eran ligeramente mayores que los del avestruz. Ahora sabemos por qué”.

Por Andrea Rodríguez Martínez.